Viajing.

Qué imagen…

25 abril, 2016
Qué imagen…

A ver, yo nací en 1982 y sé que la imagen que os voy a describir es muy anterior a mis días playeros de la infancia pero tengo recuerdos de verla así que imagino que perduraron por bastante tiempo. Si cierro los ojos puedo ver una playa llena de familias y niños jugando en la arena con un señor en pantalón corto y montones de “patinetes”, que ahora he averiguado que se llaman hidropedales, alquilándolos por hora. Con tobogán, sin tobogán y todos blancos y azules, o blancos y amarillos… la verdad es que mucha variedad no había.

Esa imagen, que aún perdura en mi memoria, no la he vuelto a ver desde hace años. Si bien es verdad que hay fabricantes y profesionales del alquiler de estos vehículos de ocio acuáticos, la realidad es que todo ha cambiado. Yo, que vivo en Murcia, conozco esta fábrica de hidropedales que tiene servicio de venta y distribución por toda España y la conozco porque paso por delante todos los días para ir a trabajar y me trae recuerdos maravillosos de aquel entonces, pero la realidad es que los diseños de esos “patinetes” ya no son lo que eran.

El año pasado hubo una excursión en el cole de mi sobrino y fueron a visitar esta fábrica (se llama Hidropedales Marengo, que creo que no lo he dicho). Como buena tía que soy, a los dos o tres días de dicha excursión, fui a visitarlo y a ver todas esas fotos que había hecho, a que me contara sus batallitas, etc… y el caso es que aluciné “pepinillos”. Los “patinetes” de antaño se han convertido en coches rojos un tobogán impresionante de lo largo que es,  o en patos y ocas blancos con el pico amarillo, o en coches de derbi… lo más parecido a los hidropedales que yo conocía y que vi en sus fotos fueron unos blancos íntegros que tenían los sillines y el tobogán de otro color: rosa, azul, amarillos… Pero a pesar de que se parecían, no eran iguales, para nada.

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Estoy mayor…

Esto me ha hecho pensar en algo que a veces creí que jamás pasaría por mi mente: “Ay… (suspiro) ¡qué años!”. Esa frase es algo que he escuchado en mi madre, en mi abuela, incluso en mi hermana mayor pero jamás pensé que la escucharía en mi mente. Así que como recuerdo de todo aquello y como inicio de mi madurez extrema (que me parece que voy a empezar a vivirla ahora) quiero encontrar una playa por el levante, entre Almería y Valencia, donde aún se pueda ver una estampa parecida a la que yo recuerdo, para llevar tres o cuatro días a mi hermana, su marido y mi sobrino, porque quiero que el enano vea aquello y lo guarde también en la memoria, como hice yo. ¿Alguien me ayuda? ¿Alguien de este foro conoce una playa similar que aún tenga ese “halo” ochentero, o de principio de los 90, del que hablo? Si me echáis una mano os lo agradeceré enormemente.

Desde ese día no paro de recordar cosas, e incluso de buscar en Internet recuerdos de otras personas. Parezco una abuela pero es que me da mucha nostalgia y me gusta. Por ejemplo, encontré este post donde hablando de cosas que guardábamos en esa época, los tesoros de los niños y niñas de la EGB, y es que es total porque yo he tenido de todo eso: chapas, canicas, cromos, coches en miniatura, pins, calcomanías, recortables, hojas de carta perfumadas (u hojas de cambiar, como las llamaba yo), tazos (esos chetos que nos traían el mejor regalo del mundo), etc. ¿Y vosotros? ¿Qué coleccionabais?