Mi experiencia en Marruecos

Es uno de los lugares que siempre tenemos en nuestra agenda. Y es que la posición privilegiada de España le hace tener el continente africano a escasos minutos, ya sea en barco o en avión. Por eso, recomiendo que todo español que pueda, acuda a Marruecos. Es cierto que es un destino que siempre está en todas las planificaciones, aunque no siempre se logra hacer. En mi caso, lo tenía claro, era un viaje que quería y que tenía que hacer. Ahora bien, ya os digo que con Marruecos no hay término medio, se la quiere o se la odia.

En mi caso, soy de los primeros, aunque es cierto que es un país donde quedan muchas cosas por hacer y por decir. En mi caso fui a Rabat, la capital costera de Marruecos desde 1912, y que cuenta con algo más de un millón de habitantes. Se podría decir que en algunos aspectos es moderna pero en otras siguen mandando según las costumbres marroquíes, la ciudad alberga numerosos lugares históricos de gran belleza, incluyendo el pintoresco Kasbah de Udayas, un barrio construido a mediados del siglo XII.

Por dónde ir

Os cuento cosas que hice allí. Por ejemplo, es muy recomendable una visita al Museo Arqueológico de Rabat. E centro alberga la colección más extensa de riquezas de la larga historia de Marruecos, desde el Neolítico hasta la ocupación romana. No te pierdas sus piezas más importantes: «el perro de Volubilis» y el mármol «efebo coronado con hiedra». Es una recomendación para comenzar, así conocerás un poco más de su cultura.

Y si, no te puedes ir de esta tierra sin hacer una visita a sus famosos mercadillos. Y sí, hay que regatear, no es una leyenda urbana. Pasear por un bazar de Marruecos curioseando la artesanía sin sentirse acosado por los comerciantes es algo tremendo, sobre todo comparado con otras grandes ciudades como Marrakech. Aquí puedes encontrar entre lámparas y alfombras de esas que son maravillosas y que luego son la envidia de todos los amigos y amigas cuando llegan a casa. Tampoco te faltarán las joyas, cuero y artículos de decoración, son recuerdos obligados.

Además, la zona más antigua de la ciudad, la Kasbah del Oudaias, es un sitio ideal por donde perderse entre callejuelas azules. No te vayas sin visitarlo.

Deporte y comida

Para los amantes de los deportes, también les recomiendo que vayan a la playa de los Udaya. Los más aventureros, como es mi caso, podrán practicar el parapente y el ala delta, o pilotar aviones ligeros con total seguridad. La verdad es que es una experiencia que merece la pena.

Para comer os recomiendo una visita al Mercado de comida en el barrio judío (Mellah). La verdad es que siempre es interesante, los mercados de comida son una estupenda ocasión de conocer la cultura local. Sentarse en cualquier esquina a degustar un té y observar la vida pasar, es una parada obligatoria. Así conocerás mucho más de su forma de ser.

Y para comer, apunta: el cuscús con siete tipos de verduras diferentes es un plato tradicional. La maakouda es una bola de patata frita o buñuelo que se toma como aperitivo o en un sándwich.Y por supuesto aprovecha para comer un auténtico kebab, nada tendrá que ver con lo que comas luego.

Como verás, la gastronomía marroquí es muy rica en especias las más comunes el cilantro la canela el comino la cúrcuma el jengibre las semillas de sésamo el azafrán y la menta.

Lo peor

Pero si hay algo que se echa de menos en estas tierras es algo más de limpieza e higiene. En mi caso cuando llegaba al hotel se echaba de menos un baño en condiciones e incluso algún aparato para limpiar la ropa. Me vino a la memoria la maquinaría para lavandería industrial de Lavatur, de esas que con echar una moneda te lo limpia todo. Pero es cierto que en estos países, todavía la limpieza es un deber por hacer. Pero no se puede tenerlo todo.

Además, prepárate para ver algunos comportamientos machistas. Y es cierto que Rabat es moderna, pero algunos de sus ciudadanos todavía no. Miradas sorprendentes si vas con pantalón corto o con escote. La verdad es que es lo que peor llevo.

Y así termina mi viaje por Marruecos, en concreto por la capital Rabat. Es cierto que hay muchas más cosas por ver, pero de momento me conformo con esto. En resumen, una gran experiencia, con grandes personas, grandes cosas que ver y que comer, pero sobre todo, una experiencia que curte.

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