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El Palacio de Viana, la joya más secreta de Córdoba

15 mayo, 2015
El Palacio de Viana, la joya más secreta de Córdoba

Córdoba es uno de los destinos preferidos del turismo español. La monumentalidad de su mezquita, el embrujo árabe de sus calles, la hermosura de sus patios desbordados de flores, la alegría de sus bares, las joyas de su gastronomía,… Razones suficientes que justifican que la milenaria ciudad andaluza esté reconocida como el mayor espacio urbano del mundo declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y, dentro del mismo, una de las joyas que permanecen a la espera de ser descubiertas por el viajero es, sin duda, el Palacio de Viana.

Ubicado en el céntrico barrio de Santa Marina, el Palacio de Viana fue declarado Bien de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura el 27 de marzo de 1981. Su génesis se remonta al siglo XIV, cuando nace la casa matriz enclavada en el citado Barrio de Santa Marina, el cual ya recibía dicha denominación desde un siglo antes debido a la construcción de la iglesia epónima por parte de Fernando III el Santo, rey de Castilla y conquistador de la ciudad en el año 1236. Desde el siglo XV, la casa señorial comienza su paulatina transformación en palacio, ligado al señorío y posterior marquesado de Villaseca. La arquitectura del palacio, tal y como se conoce en la actualidad, procede en su mayor parte de una remodelación efectuada en el siglo XVII, si bien sería igualmente decisiva la intervención practicada a mediados de la centuria pasada bajo supervisión del arquitecto Carlos Sáez. No obstante, el palacio había cambiado ya de casa nobiliar de los Villaseca a los marqueses de Viana. Esto se debe a las nupcias contraídas en 1873 entre la IX marquesa de Villaseca, viuda y única heredera de las propiedades del marquesado, y Don Teobaldo Saavedra, hijo del Duque de Rivas, al que el Rey Alfonso XII concedió en 1875 el título de Marqués de Viana. No se trata en todo caso del último cambio de manos del palacio, puesto que ya en 1980 la III marquesa de Viana, viuda y sin descendencia como su antecesora cien años atrás, vendería la casa a la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba. En la actualidad, el Palacio de Viana es propiedad de la Fundación CajaSur.

El conjunto arquitectónico del Palacio de Viana consta de una superficie de 6.500 metros cuadrados, de los cuales 4.000 pertenecen a sus famosos jardines,31 patios y zonas abiertas, cada una con su propia personalidad y encanto. La irregularidad que muestra la planta del edificio nuclear es consecuencia de la construcción orgánica del mismo a lo largo del tiempo, con sucesivas incorporaciones y agregados. Aunque esta heterogeneidad permite disfrutar de ambientes muy variados e interesantes en el interior del palacio, también tiene la desventaja de que el monumento carece de una fachada acorde a su espectacularidad. Sin embargo, la portada situada en el ángulo de la Plaza de Don Gome, atribuida a Juan de Ochoa y precisamente donde se encuentra el acceso principal al público, sí parece reflejar la grandeza nobiliar de la obra. De este modo, una vez dentro, el visitante puede descubrir una evolución de estilos arquitectónicos, artes decorativas y ambientes relacionados con el propio desarrollo de la aristocracia local. Es decir, que pasear por las estancias y lugares del Palacio de Viana equivale a dejarse llevar por una suntuosa máquina del tiempo gracias a la cual apreciar la evolución de los gustos y la sensibilidad de la élite de España, condensada en detalles artísticos y colecciones como los cueros y guadamecíes, los azulejos heráldicos, los arcabuces reales, los tapices, las pinturas, las porcelanas, los muebles de diversos estilos, las piezas arqueológicas…

El edificio cumple también las veces de museo y, además, en su interior se desarrollan actividades de investigación, restauración, conservación y archivo. Esta serie de estudios y acciones, llevados a cabo por expertos historiadores, cumplen la función específica de incrementar la relevancia que, para el público, habría de tener una construcción de la categoría del palacio. El proceso pasa entonces por desarrollar un mayor conocimiento acerca de la historia y las funciones del edificio –sus orígenes, el arte decorativo, sus archivos, la ascendencia de sus moradores,…-, desentrañar sus secretos ocultos y promover un cuidado y una restauración continuas que preserven y potencien su valor natural.  

La entrada al interior del palacio es gratuita previa acreditación para titulares de las tarjetas Junta sesenta y cinco, dorada y verde; menores de 10 años, personas con discapacidad y la persona que lo acompañe, siempre y cuando le sea imprescindible para que pueda realizar la visita, y para guías oficiales de turismo. En cambio, es reducida para grupos numerosos de colegios o asociaciones podrán requerir la bonificación de la entrada previa solicitud, con un mínimo de 15 días de antelación, que será estudiada y deberá ser aprobada por la Dirección del Palacio. Para el resto de visitantes, el precio de la entrada es de 5 euros, y de 3 euros en el caso de la visita a los patios. El recorrido por el interior del palacio se reparte según tres espacios temáticos, titulados La exhibición del poder –localizada en la planta baja y centrada en la exploración de los símbolos de poder que la aristocracia esgrimía como valor diferencial respecto de la pujante burguesía cordobesa-, La casa vivida –enfocada en el sector occidental y parte del oriental de la planta alta y destinada al descubrimiento de los espacios más íntimos y cotidianos del palacio- y Las grandes colecciones –sita en el sector oriental de la planta alta y que cumple en mayor medida las funciones del museo al repasar las colecciones de arte y arqueología recopiladas por los inquilinos del lugar, algunas de ellas únicas en su género y en su mayoría aportadas por Don José Saavedra y Salamanca, II marqués de Viana, Conde de Urbasa y Grande de España-.

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