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El secreto mejor guardado de Córdoba

18 agosto, 2015

Seguro que si cualquiera te menciona un viaje o excursión a Córdoba lo primero que se te viene a la cabeza como destino que visitar es la mezquita. ¿Me equivoco? Evidentemente, es uno de los lugares con más encanto de la ciudad, pero entre sus patios de flores, sus calles con vestigios y cicatrices árabes y su oferta gastronómica y de bares, se esconden monumentos que esperan pacientes a ser descubiertos. Uno de ellos es, sin ninguna duda, el Palacio de Viana, una de las maravillas secretas de la ciudad cordobesa, pese a su localización céntrica y su amplia historia.

Muestra de las casas solariegas de la antigua nobleza cordobesa, anteriormente conocido como Palacio de las Rejas de Don Gome, que fue uno de sus propietarios, el palacio permanece escondido en el centro de la ciudad, esperando a los visitantes en las inmediaciones del barrio de Santa Marina (Plaza de Don Gome, 2). Antes de adentrarnos en el interior de sus entrañas, conviene un repaso a la información de servicio de cara a la posible visita. El palacio permanece cerrado todos los lunes del año y su horario es distinto según la época del año. En invierno (desde el día 1 de septiembre), el palacio se puede visitar de martes a sábados en horario de 10 a 19 horas y el domingo hasta las tres de la tarde. Si planeas visitarlo a estas alturas del año, el horario de verano (julio y agosto) se extiende de 9 a 15, de martes a domingos. Además, existe la posibilidad de efectuar visitas nocturnas, aunque para esta opción es necesario consultar la disponibilidad y concertar una cita previa a través del contacto que ofrece la página web del sitio turístico. Otra información relevante es que el precio es de 8 euros para la visita completa y de 5 si se prefiere visitar exclusivamente los patios.

Dentro de los muros del Palacio de Viana se puede disfrutar de pequeños pedazos de historia de la ciudad. Desde su edificación en 1492 se pueden distinguir cinco grandes etapas históricas, atravesadas transversalmente por los propietarios de la casa en cada momento. Hasta el año 1704 la familia Figueroa y Córdoba, señores de Villaseca, ostentó, a través de siete propietarios, los derechos de la vivienda. Posteriormente y hasta la actualidad, diversas familias han ido adquiriendo, ampliando y modificando el palacio según sus necesidades. La segunda etapa (1704-1788) es la etapa de los Fernández de Mesa, que dio paso a la tercera, con los Cabrera, marqueses de Villaseca y condes de Cárdenas, como propietarios hasta 1871. A partir de ese año, una herencia dejó el enclave en manos de los Saavedra, que la ostentaron hasta el año 1981, que fue “devuelto” al pueblo cordobés y se reabrió como bien de interés cultural a una ciudad que nunca había podido ver su interior. En ese mismo año el palacio fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, y dos años después, en 1983, Jardín Histórico Artístico. La Fundación Cajasur, actual gestora del edificio, ha logrado que, además de un sitio de interés turístico, se convierta en un dinamizador cultural, organizando exposiciones y convirtiéndolo de alguna manera en un museo con el foco puesto en Córdoba y su historia, arte y culturas.

Si estás planeando tu excursión a Córdoba, no te olvides de incluir en tu agenda de visitas este palacio. Ciertamente desconocido y eclipsado por el volumen de visitas y la potencia cultural de lugares como el Alcázar o, sobre todo, la mezquita; el Palacio de Viana muestra, en cambio, una pequeña parte de la historia de Córdoba que, de otra manera, quizás sería difícil de conocer. Perderse por sus inmensas salas, llenas de momentos históricos de gran valor para la construcción de la identidad actual de la ciudad, o por sus jardines y patios, frescos y agradables en cualquier época del año, puede ser una de las experiencias más inspiradoras de tu viaje a Córdoba.

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