Cuenca: los pueblos más bonitos de la provincia

Aunque la capital y sus casas colgadas se encuentran entre las visitas más interesantes, hay muchos otros rincones de la provincia de Cuenca que merece la pena conocer.

Ya sea por su sorprendente naturaleza, con paisajes alucinantes, o por el fantástico ambiente rural, en cualquier época del año es fantástico visitar los pueblos más bonitos de Cuenca.

Enguídanos

 Tiene uno de los entornos naturales más espectaculares, Enguídanos es el pueblo perfecto para perderse en su bosque verde. Recorrerlo permite descubrir manantiales y pozas naturales, incluso playas donde bañarse.

Hacer una ruta de senderismo durante un par de horas y encontrar una de estas para refrescarte es una gran recompensa al esfuerzo. Gracias a ello, es uno de los lugares más interesantes de Cuenca para la práctica del turismo activo.

El Provencio

Pasear por las calles de El Provencio es una experiencia muy especial. No hace falta estar muy atento para ver los grandes murales decorados con personajes de cómic. Es justo en esta localidad donde se celebra el Salón Internacional del Cómic, siendo una gran oportunidad para explorar todas estas obras de arte urbano.

Además, El Provencio también conserva con historia, como el Puente del Rey, uno de los más antiguos de Cuenca, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde se pueden intuir los primeros vestigios del estilo renacentista.

Priego

Al norte de la provincia de Cuenca, y casi tocando la de Guadalajara, se encuentra Priego. A buena altitud y rodeada de verdes montañas, cuenta con un patrimonio histórico y cultural muy interesante. Hay monumentos de estilo árabe, gótico y renacentista.

En Priego puedes pasar del bello Palacio de los Condes a la Casa de la Inquisición, un espacio donde se exponen elementos macabros e historias relacionadas con esta, por así decirlo, curiosa etapa religiosa que se vivió en España.

Uclés

Con unos sólo aproximadamente 200 habitantes, Uclés es uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Cuenca. Han habitado a lo largo de su historia judíos, árabes y cristianos, absorbiendo de cada una de estas religiones algún detalle que se puede apreciar.

Junto con el monasterio, que data del siglo XVI y su castillo del siglo IX,  son dos visitas obligadas para los amantes de la arquitectura. En estos últimos se entremezclan diferentes estilos, por lo que puede resultar hasta divertido saber qué elemento pertenece a cada uno de ellos.

Castillo de Garcimuñoz

Primero fue el castillo, luego la ciudad. De ahí el origen del nombre Castillo de Garcimuñoz, bella ciudadela muy bien conservada. Garcimuñoz fue un caballero que acompañó al rey Alfonso VIII durante el siglo XII, siendo el primer propietario de este enclave fortificado de Cuenca.

Puedes conocer toda la historia de esta fortaleza medieval entrando en sus salas, donde también se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista. Cerca está la Cruz de Jorge Manrique y lo poco que queda del Convento de San Agustín.

Villanueva de la Jara

Pueblo con gran patrimonio histórico, arquitectónico y gastronómico incluido en las rutas turísticas de la Ruta del Vino La Manchuela y la ruta turística Huellas de Teresa de Jesús. Puedes alojarte en Casa Rural Las Aldabas, una maravilla que recomendamos desde Viajing por su trato y servicios.

La Plaza Mayor, la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, la Iglesia del Carmen y callejear por Villanueva de la Jara, son visitas gratificantes y de gran valor cultural.

Belmonte

Situado en el suroeste de la provincia, Belmonte es un pequeño pueblo que destaca por un castillo medieval muy bien conservado. Ha sido una fortaleza utilizada para muchas películas, por lo que es probable que se reconozca fácilmente.

Destaca también la Colegiata de San Bartolomé, una construcción de estilo gótico y de gran belleza. Si a la espectacular vista que ofrece el castillo se suma el tapiz de casas blancas con tejas marrones que pueblan esta localidad, Belmonte te transportará directamente a otro siglo en la historia de España.

Alarcón

El castillo de Alarcón se alza en ubicación estratégica, ya que está rodeado por el río Júcar, dando una defensiva muy importante a la villa.  Este pueblo, y su fortaleza, es Parador Nacional, con una de las vistas más maravillosas si buscas la perfecta armonía entre la temática medieval y la naturaleza.

También es ideal para la práctica de deportes de aventura, ya que los alrededores cuentan con espacios ideales para la práctica de actividades como kayak, barranquismo y escalada. Tiene unas rutas de senderismo muy interesantes aptas para toda la familia.

Buendía

La fama de Buendía se debe a la Ruta de las Caras, un recorrido por sus alrededores donde podrás encontrar un puñado de rostros tallados en piedra. Tan artísticos como curiosos, es posible disfrutar de esta visita teniendo al fondo el embalse de Buendía.

Además de ser una de las razones por las que Buendía es uno de los pueblos más bonitos de Cuenca, todo el paisaje natural que ofrece invita al senderista a disfrutar de una jornada tan agradable como tranquila en los bosques cercanos.

 San Clemente

Para los que disfrutan visitando el corazón de los pueblos, el casco urbano de San Clemente está repleto de monumentos. Paseando por sus calles se pueden contemplar palacios renacentistas, conventos, la conocida Torre Vieja e incluso un Arco Romano.

Además de ser una de las localidades donde mejor se representa el Renacimiento manchego, San Clemente también ofrece una magnífica oportunidad para disfrutar de la gastronomía de Castilla La Mancha.

Mota del Cuervo

Podrás revivir la épica historia de Don Quijote viendo los molinos de Mota del Cuervo. Mota del Cuervo es conocida por ser una de las localidades conquenses por donde pasa la Ruta del Quijote. En lo alto de un cerro hay varios molinos de viento, elementos icónicos que ofrece la maravillosa novela de Cervantes.

Gracias a unos humedales, Mota del Cuervo ofrece un paisaje natural de gran belleza. Algunos de ellos, como el humedal de Navalengua o la Laguna de Manjavacas, son alimentados por los ríos Saona y Záncara.

Ruinas de Moya

A pesar de ser un pueblo deshabitado, sus calles están vivas gracias a la visita de los turistas. Moya es un pueblo abandonado con un singular atractivo. Sin ningún habitante, se puede disfrutar de una tranquila visita al casco antiguo hasta finales del siglo pasado y todo el recinto amurallado. A pesar del abandono, su castillo fortaleza está muy bien conservado. Otros edificios de interés son la iglesia de la Trinidad y el ayuntamiento.

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