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Viajes de fin de semana con niños

8 enero, 2018
Viajes de fin de semana con niños

Hay quien opina que hacer un viaje de fin de semana con niños es una locura porque ni vas a descansar, ni a desconectar, ni a visitar esos lugares que tanto te apetece visitar. Yo no puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación. Hacer escapadas de dos o tres días con niños es posible, muy posible, pero entendiendo que son niños. Ni más ni menos.

Imaginad a una persona que jamás ha hecho deporte, que no está acostumbrada a caminar durante demasiado tiempo ni distancias demasiado largas y, de repente, la pones a caminar por Roma pretendiendo ver todo lo que hay que ver en una escapada de fin de semana. Probablemente aguantará, y andará todo lo que no ha andado en su vida, pero acabará totalmente reventada. Si en esa misma situación cambiamos el factor adulto por la idea de que esa persona es un niño o niña tendrás el mismo resultado con una diferencia: por falta de prudencia o educación (según se mire) estarán todo el viaje diciéndote lo cansados que están.

Eso significa que el niño, simplemente, es más sincero que el adulto y que, en el fondo, no le podemos echar nada en cara porque no están mintiendo ni están intentando llamar tu atención para que les hagas caso, lo que ocurre es que, simplemente, están reventados. Conclusión: tanto el niño como el adulto necesitarán de un pequeño entrenamiento previo si pretendes que caminen de un lado a otro durante todo el día sin quejarse uno, y sin acabar todo llagado el otro que, aunque no se queje, termina exactamente igual de extenuado que el niño, o incluso peor.

Si quieres hacer una escapada con niños tienes dos opciones, adaptarte a ellos, a lo que les gusta, a lo que pueden y no pueden hacer, o conseguir que ellos se adapten a ti, pero tened en cuenta que adaptación no es lo mismo que obligarlos a… Para adaptarte a algo tienes que ir poco a poco hasta conseguir hacerlo tuyo, y con los niños pasa lo mismo: podemos hacer una escapada de fin de semana al campo para hacer deportes de aventura y escalar algún que otro árbol o podemos hacer una escapada de fin de semana a Roma, pero para conseguir que esta última sea un éxito tendrás que conseguir que el niño se interese por lo que va a ver y, por supuesto, tendrás que entrenarle para caminar.

De tal palo…

Estas Navidades pasadas mi marido y yo programamos una escapada con los niños a Berlín, para ver la capital alemana iluminada y decorada para estas fechas tan especiales, y visitar los mercadillos navideños que siempre se instalan en diferentes áreas de la ciudad. Nos acompañó mi cuñada con su marido y sus dos hijos también, y la diferencia fue brutal.

Mientras que mis hijos, equipados con zapatillas de deporte perfectas para caminar de Andandito, y más que acostumbrados a hacer ejercicio, aguantaron todo el fin de semana sin quejarse, los hijos de mi cuñada, equipados con inglesitos pijos  como si se fueran de boda, no dejaron de quejarse de estar cansados y del dolor que tenían de pies durante los dos días que duró el viaje. Pero la culpa no es de los niños, o al menos esa es mi opinión, porque no podemos ponerles a caminar de golpe más de lo que han caminado nunca en un día y ataviados con zapatitos de charol. ¡Hasta yo misma me habría quejado! Aunque teniendo en cuenta la vestimenta que llevaba mi cuñada no me parece raro que los niños fueran vestidos así, pues mientras que yo me acababa de comprar estas panamá Jack de mujer, ella llevaba tacones… ¡TACONES!!!!! Increíble.

A lo mejor pensaban que en lugar de a “patearse” Berlín con intención de ver todo en el menor tiempo posible iban a pasear sus modelitos por las calles más céntricas de la capital. Nunca se sabe con esta mujer…

Si queréis que lo niños hagan un viaje donde tengan que andar mucho y que lo hagan sin quejarse, lleváoslos a caminar los fines de semana, haced senderismo en familia, bicicleta o cualquier otro tipo de deporte que sea de vuestro agrado, y si el turismo que vais a hacer es cultural, haced que nazca su interés por esa ciudad, contadles cosas de ella y mostrarles fotografías de lo que van a ver. Así es como se consigue que los niños se adapten a ti en un viaje y no al revés: psicología pura.